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Gaceta Católica Hispana de la Archidiócesis de Boston
Nuestra Fe
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NUESTRA FE
Editado y publicado con el permiso del Padre Daniel Gagnon, O.M.I.
Los textos bíblicos están tomados de la Biblia de Jerusalén.
¿MADRE DE DIOS?

“Contra Nestorio, que proponía dos personas en
Cristo unidas moralmente, haciendo así a María madre
del Jesús-hombre, pero no del Hijo de Dios, el
Concilio de Éfeso (año 431) definió: 'Si alguien no
confiesa que el Emmanuel (Cristo) es verdaderamente
Dios y, por tanto, que la Santa Virgen es Madre de
Dios (griego: TEOTOKOS = dio a luz a Dios)... sea
anatema...’ Los pasajes neo testamentarios que avalan
esta definición son: a) Lucas 1:35... b) Lucas 1:43... c)
Gálatas 4:4...”.

La herejía nestoriana veía en Cristo una persona
humana junto a la persona divina del Hijo de Dios.
Frente a ella, San Cirilo de Alejandría y el tercer
Concilio Ecuménico reunido en Éfeso, en el año
431, confesaron que ‘el Verbo, al unirse en su
persona a una carne animada por un alma
racional, se hizo hombre’ (DS 250). La humanidad
de Cristo no tiene más sujeto que la persona divina
del Hijo de Dios, que la ha asumido y hecho suya
desde su concepción. Por eso, el Concilio de Éfeso
proclamó en el año 431 que María llegó a ser con
toda verdad Madre de Dios mediante la concepción
humana del Hijo de Dios en su seno: ‘Madre de
Dios, no porque el Verbo de Dios haya tomado de
ella su naturaleza divina, sino porque es de ella, de
quien tiene el cuerpo sagrado dotado de un alma
racional, unido a la persona del Verbo, de quien se
dice que el Verbo nació según la carne’ (DS 251)

(Catecismo de la Iglesia Católica 466).
La Virgen María: Madre de Dios
y Madre de la Iglesia (II)
photo by Lawrence OP on Flickr
Pero al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer” (Gál 4:4).

La mayoría de los protestantes rechaza el título “Madre de Dios”, mientras que los católicos lo usan. Dicen que María es
solamente “madre de Jesús” y no “Madre de Dios”. La Iglesia Católica defiende este título para defender la creencia de que
Jesús es Dios y hombre, no solamente hombre. Entonces, dar a luz a Jesús es dar a luz al Dios verdadero, pero no es ser
origen de Dios Padre, como dicen los protestantes: “
Afirmar que María es la Madre de Dios es suponer que ella existió
antes que Dios
” (Nuevo Diccionario de Mariología, Jeter, p. 67). Esto, como hemos visto, no es lo que cree la Iglesia
Católica.

¿Habla la Biblia de que María es Madre de Dios? Sí. Isabel dijo: “
¿De dónde a mí que la Madre de mi Señor venga a
mí?
” (Lc 1:43). Para Isabel, “mi Señor” es Dios, como el contexto demuestra. Isabel habla en el v. 45 (y María en el v. 46)
del Señor como de Dios. El ángel habló de parte de Dios, no simplemente del hombre Jesús. La persona que nació de María
es Dios-con-nosotros (Mt 1:23).

El título “Madre de Dios” (griego: TEOTOKOS) es antiquísimo. Un pedazo de papiro fue hallado en Egipto con fecha de 260
d. C., invocando la intercesión de la Teotokos (Papiro 470 en la Biblioteca John Rylands, Manchester).

El error protestante proviene de confundir este concepto: Madre de Dios, con este otro: Creadora de Dios. La madre no crea
nada, solamente forma de su propia substancia un cuerpo, al cual viene a animar un alma. Es Dios Padre quién engendró a su
Hijo. Así, la Virgen María formó un cuerpo que, animado por un alma, el Hijo de Dios asumió para sí en el primer instante de
su formación sobrenatural. Y María, siendo Madre de Jesús, es nuestra Madre también, porque Jesús es nuestro hermano
(Rm 8:29).

Los fundamentalistas dicen que María era la madre de la naturaleza humana de Cristo, no de su naturaleza divina. Pero, si
reflexionamos, nos daremos cuenta de que esto es erróneo. Nuestras madres no son madres de nuestra naturaleza, sino de
todo nuestro ser. Es una persona la que es concebida, no una naturaleza.

María es nuestra Madre espiritual. ¿Cómo? Vimos que María es la Madre de Jesús y que nosotros somos sus hermanos.
Sabemos también que la Iglesia es el cuerpo de Jesús (Ef 1:22-23). ¿Será que María es solamente la Madre de la cabeza del
cuerpo? Si María es Madre de Jesús, y la Iglesia es el cuerpo espiritual de Cristo, María es Madre de la Iglesia
espiritualmente. Si Eva fue la madre físicamente de todos nosotros y María es la nueva Eva en una manera espiritual (la
“mujer”), ella es nuestra Madre espiritualmente. Por la primera vino el pecado, por la segunda vino quien venció el pecado.
Abraham es llamado nuestro padre en la fe, por ser instrumento de Dios (Rm 4:11-18). María lo fue también (Lc 1 y Mt 12:
50). Si no tenemos problema en llamar a Abraham nuestro padre, ¿por qué oponerse a llamar a María madre? Por esto,
como Abraham, María es nuestra Madre espiritual, que Jesús nos entregó (Jn 19:26-27).

María es la “obra maestra” de Dios. ¿Has visitado un museo, donde las obras de un artista están expuestas al público?
¿Podrías imaginar al artista ofendido por contemplar su obra maestra? ¿Estaría molesto porque la gente vea su obra de arte en
vez de a él? Por supuesto que no. El artista recibiría honor por la atención que das a su obra. Y María es la obra de Dios
desde el principio hasta el fin. Y si alguien alaba a uno de tus hijos, ¿le interrumpes diciendo: “Por favor, dame el crédito”?
No. Sabes que eres honrado cuando honran a tu hijo. Igualmente, Dios recibe honor y gloria cuando sus hijos son honrados.
Si Pablo pudo llamarse “padre” de los Corintios y Tesalonicenses (1 Cor 4:15 y 1 Tes 2:2-11), ¿por qué es tan difícil pensar
que María pueda ser nuestra Madre espiritual?

Los reformadores protestantes dejaron tres fiestas en honor a María por su fundamento bíblico y su vínculo con Cristo: La
Anunciación, la Visitación y la Purificación (Presentación de Jesús en el Templo).

En su Comentario al Magníficat, Lutero hizo esta oración: “
Oh, bienaventurada Madre, Virgen dignísima, acuérdate de
nosotros y obtennos que también el Señor haga grandes cosas en nosotros
”.

LA VIRGEN MARIA ES FIGURA DE LA IGLESIA

La Iglesia siempre ha visto a María como una imagen de sí misma, pero ya sin pecado, sin las ataduras de este mundo,
viviendo en la presencia de Dios y participando de su majestad. María es el cumplimiento anticipado de la profecía del
Apocalipsis sobre la Iglesia: “
Y vi la Ciudad Santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, de junto a Dios,
engalanada como una novia ataviada para su esposo
” (Ap 21:2).

’La Iglesia, en la Santísima Virgen, llegó ya a la perfección, sin mancha ni arruga. En cambio, los creyentes se
esfuerzan todavía en vencer el pecado para crecer en la santidad. Por eso dirigen sus ojos a María’ (Lumen Gentium
65): en ella, la Iglesia es ya enteramente santa
” (Catecismo de la Iglesia Católica 829).

Después de haber hablado de la Iglesia, de su origen, de su misión y de su destino, no se puede concluir mejor que
volviendo la mirada a María, para contemplar en ella lo que es la Iglesia en su Misterio, en su ‘peregrinación de la
fe’, y lo que será al final de su marcha, donde le espera… aquella a quien la Iglesia venera como la Madre de su Señor
y como su propia Madre: ‘Entre tanto, la Madre de Jesús, glorificada ya en los cielos en cuerpo y alma, es la imagen y
comienzo de la Iglesia, que llegará a su plenitud en el siglo futuro. También en este mundo, hasta que llegue el día del
Señor, brilla ante el Pueblo de Dios en marcha, como señal de esperanza cierta y de consuelo’ (Lumen Gentium 68)

(Catecismo de la Iglesia Católica 972).