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Monseñor Emilio Simeón Allué, SDB es Obispo Emérito de la Archidiócesis de Boston y Vicario Episcopal para el Apostolado Hispano.
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Hace 150 años, San Juan Bosco fundaba la Congregación Salesiana compuesta entonces de unos
cuantos muchachos alumnos suyos bajo la protección e inspiración de su santo favorito, San Francisco
de Sales. Los llamó, pues, ‘salesianos’, y los invitó a seguir la espiritualidad del santo obispo en sus
líneas principales de humanismo cristiano, humildad, mansedumbre y caridad. Más adelante en la
historia de la congregación se precisó el nombre oficial de ‘Salesianos de Don Bosco’ (SDB) para
distinguirlos de los seguidores de San Francisco de Sales, que se conocían también como ‘salesianos’.
Aquellos pocos y valientes muchachos que siguieron el llamado de Don Bosco llegaron a ser la piedra
fundamental de la Congregación Salesiana, que hoy día cuenta con más de16,000 miembros en más de
120 naciones del mundo y constituye la segunda orden religiosa más numerosa (después de los
jesuitas) de la Iglesia Católica.
Inmediatamente después de su establecimiento, el espíritu de Don Bosco de educación basada en la
religión, la razón y la amabilidad, se extendió por Europa, y el mismo Don Bosco envió algunos de sus
primeros alumnos como misioneros a la Argentina, Paraguay y Uruguay. De hecho, uno de sus primeros
seguidores, Juan Caggliero, llegó a ser obispo y Cardenal de la Iglesia en la América del Sur.
Existe hoy en nuestro país una mayoría de hispanos, educados en las numerosas escuelas y parroquias
salesianas, cuya fe católica fue producto de la influencia de tantos padres salesianos y hermanas
salesianas que les educaron al estilo de Don Bosco, con un fuerte amor a María Auxiliadora y al
fundador Don Bosco, y con una fidelidad grande a la Iglesia. Los que seguimos a Don Bosco y hemos
sido educados por su espiritualidad, heredamos una fe humilde y fuerte, llena de caridad y alegría. El
gozo de la fe, que se reflejaba siempre en la sonrisa perenne de Don Bosco, está viva y activa ahora en
los miembros de la familia salesiana.
La santidad de este gran sacerdote de Turín ha influenciado a muchos jóvenes de todo el continente
americano en más de 20 países, desde el Canadá hasta la punta extrema de Argentina y Chile. Con
unas 470 fundaciones salesianas (escuelas, centros juveniles, parroquias), los Padres Salesianos de
estas naciones americanas evangelizan y educan con el estilo de Don Bosco a un sinnúmero de almas,
familias y pueblos.
Don Bosco fue un gran santo que dejó una escuela propia de santidad en la Iglesia. Tras su muerte en
1888, la familia salesiana cuenta actualmente con 8 santos canonizados y 14 beatificados, además de
los 5 mártires salesianos de Dresde (Alemania, 1942), y los 95 mártires de España (1936). Los
declarados “Venerables” alcanzan el número de 8, y los “Siervos de Dios” son unos 27; algunos de ellos
ya han pasado últimamente a ser “Venerables”. La familia de Don Bosco produce santos especialmente
entre los jóvenes, como Santo Domingo Savio, el Beato Ceferino Namuncurá y la Beata Laura Vicuña
(Argentina).
Los sucesores de San Juan Bosco (tres de ellos ya están beatificados) han mantenido la línea de
santidad del fundador para la familia salesiana. El décimo sucesor es el mejicano Padre Pascual Chávez
Villanueva. Entre otras actividades para conmemorar el 150 aniversario del establecimiento de los
salesianos, el Padre Chávez ha organizado un recorrido por el mundo de las reliquias del Santo
Fundador, Don Bosco. Estas reliquias pasarán por los Estados Unidos en el Otoño del presente año. En
este blog se pueden ver fotos del Padre Chávez con los niños de un colegio salesiano de España y de la
peana que contiene la figura de San Juan Bosco que se venera en la Basílica de María Auxiliadora en
Turín, Italia.
¡San Juan Bosco, ruega por nosotros!
Publicado el 10 de Febrero de 2010
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