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Monseñor Emilio Simeón Allué, SDB es Obispo Emérito de la Archidiócesis de Boston y Vicario Episcopal para el Apostolado Hispano.
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¡Feliz Año del Señor 2010 a todos los lectores de este blog y de nuestra gaceta “EL MENSAJERO!
Como todos los años, hemos comenzado el 2010 bajo la mirada de la Madre de Dios. Estos días pasados
de Navidad y Epifanía nos han presentado la imagen de la Virgen, siempre con el Niño, inspirándonos
amor, paz y esperanza.
En las cercanías de la ciudad de Orlando, Florida, existe un gran santuario dedicado a la Virgen Reina del
Universo. En los últimos días del 2009 me tomé unas cortas vacaciones de descanso y visité ese santuario
donde asisten a la Santa Misa miles de turistas católicos que durante el año visitan el famoso parque
recreativo de “Disney World”. La imagen de la Virgen aparece majestuosa, sentada, acogedora y llena de
amor, ofreciendo a su Hijo a todos los que vienen a este santuario.
Nuestra fe nos dice que nuestra Madre está siempre con nosotros ofreciendo a Jesús como fuente de
verdadera vida y luz. En este mes de enero se celebran muchas actividades en defensa de la vida. El tema
de la defensa de la vida lo escuchamos frecuentemente en los discursos políticos, en las propagandas a
favor o en contra del aborto, en la oratoria de los candidatos a elecciones y en general en los debates
públicos.
Enero es el mes, como el de octubre, en el que se intensifican las actividades públicas y privadas en favor
de la vida. Todos hacen un esfuerzo especial para seguir construyendo la cultura de la vida. En estas
semanas tendrán lugar muchas manifestaciones, charlas, liturgias, oradores sagrados, horas de adoración
ante el Santísimo, etc. Todo para defender el derecho a la vida!
Esta cultura de la Vida, que se opone totalmente a la cultura de la muerte que predomina en nuestra
sociedad secular, suele depender mucho de nuestras propias iniciativas y actividades sociales y
organizativas. Sin embargo, la ayuda de “arriba” ha de suplementar la que humanamente realizamos aquí
“abajo”. Nada se puede lograr solo con nuestra iniciativa si el Autor de la Vida no actúa con su poder y
gracia. La oración ha de preceder y acompañar todo esfuerzo humano para cambiar nuestra cultura en
una de verdad y Vida.
Durante la semana de vacaciones también yo visité a la Reina del Universo de Orlando. La Virgen, nuestra
madre, sigue presentándose como Madre de los hombres, Madre de la Vida. Es a Ella a la que tenemos
que acudir en nuestros esfuerzos humanos para derrotar la cultura de la muerte. En la colina de Tepeyac
Ella es la que se llamó a sí misma: “…Madre del verdadero Dios por quien SE VIVE…
Ante la crisis que nos agobia hoy día, el amor y devoción que los hispanos tenemos a la Virgen, y que
hemos traído de nuestros países, nos debe llenar de esperanza y optimismo. La Madre de Dios, nuestra
Madre, es la Madre de la Vida, la Virgen que nos da al verdadero Dios por quien vivimos.
Publicado el 15 de Enero de 2010
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Santuario de María, Reina del Universo, en Orlando, Florida.
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