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Blog Obispo Allué
Monseñor Emilio Simeón Allué, SDB es Obispo
Emérito de la Archidiócesis de Boston y
Vicario Episcopal para el Apostolado Hispano.
El pasado mes de Febrero me trajo un cumpleaños muy singular: 75 años de edad. Al llegar a esa edad,
todos los obispos tienen que presentar una petición al Santo Padre, el Papa, solicitando la jubilación
(Código de derecho canónico nº 401). Me tocó a mí hacerlo también y, con espíritu eclesial de
obediencia al Papa, le envié mi carta, agradeciéndole al Señor estos años de salud a su servicio.

De estos 75 años de vida, Dios me ha concedido 54 de vida consagrada como religioso Salesiano, 44 de
sacerdote y 14 de obispo en la Archidiócesis de Boston. Son innumerables las gracias y favores que he
recibido en estos años de sacerdote y religioso, especialmente la protección constante y maternal
recibida de la Virgen Auxiliadora, madre de los sacerdotes.

En este año dedicado a los sacerdotes quiero compartir mi agradecimiento a los hermanos sacerdotes,
especialmente los que viven conmigo en la parroquia de Santa Teresa de Ávila, en West Roxbury.
Después de haber residido en otras parroquias de la Archidiócesis, últimamente el Señor ha dispuesto
que viniera a esta parroquia, no muy lejos del Centro Pastoral, para así estar más cerca de la oficina
central de los asuntos hispanos. En esta parroquia vivimos varios sacerdotes, dedicados al ministerio
sacramental y pastoral de esta extensa y activa parroquia.

El sacerdote es también maestro, tiene que evangelizar sobre todo en preparación a los sacramentos.
No hay sacerdote que no sienta el llamado de enseñar y propagar la fe tanto a los niños como a los
adultos. Es parte del sacerdocio de Cristo, el Maestro por excelencia. El grupo de sacerdotes de la
parroquia está bendecido con la presencia de dos sacerdotes jóvenes dedicados de lleno a la formación
cristiana de los alumnos y adultos. Son el Padre Andrea y el Padre Blaney, quienes llevan adelante
también el ministerio a los enfermos y hospitales.

Bajo la guía de Monseñor Helmick, este grupo de sacerdotes vive plena y felizmente el sacerdocio de
Jesucristo, cuidando de las necesidades de tantas almas como hay en esta parroquia. Existe la
fraternidad, buen humor y apoyo mutuo entre los sacerdotes y los demás agentes de pastoral que
cubren todas las áreas de apostolado parroquial. Hace unos dos años que Monseñor Helmick me ofreció
su rectoría como residencia. A él le estoy muy agradecido por su acogida tan fraternal. A él le debo
también la iniciativa de celebrar mis 75 años de una manera especial junto con los otros sacerdotes y los
encargados de las varias oficinas del apostolado pastoral de la parroquia.

Mi carta de petición de jubilación ya está en proceso. El Nuncio del Papa que vive en Washington me ha
asegurado por teléfono que está ya por llegar a la misma mesa del Papa. Ahora a esperar…
Un cumpleaños especial
Publicado el 17 de Marzo de 2010