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Monseñor Emilio Simeón Allué, SDB es Obispo Emérito de la Archidiócesis de Boston y Vicario Episcopal para el Apostolado Hispano.
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Yo también, como obispo salesiano, asistí a esta reunión, siendo el único obispo salesiano de los EE.UU.
y Canadá. Pude saludar a importantes cardenales salesianos, como el Cardenal Zen, emérito de Hong
Kong y el cardenal Oscar Rodríguez, de Teguzigalpa (Honduras); a arzobispos de ciudades importantes
de la India, Brasil, Messina, Uruguay, Argentina, Chile, Bolivia, Teherán, Belgrado, Libreville (Gabon),
Quetzaltegango (Guatemala); a obispos de sedes europeas, como Victoria (España), Rotterdam
(Holanda), Gent (Bélgica) y Salzburg (Austria); y a otros de varios países del continente africano.
Para mí personalmente fue de mucho interés y alegría el encontrarme después de unos cuarenta años,
desde nuestra formación y ordenación sacerdotal en Roma, con compañeros de curso que ahora tienen
posiciones eclesiásticas en la América Latina, como son el Eparca de los Armenios católicos en
Argentina, Monseñor Valdir Boghossian, SDB; Monseñor Tito Solari, SDB, arzobispo de Cochabamba
(Bolivia), Monseñor Luis Felipe Gallardo, SDB, obispo de Veracruz (Méjico), y otros que por problemas
de salud no pudieron estar presentes. Con todos ellos revivimos los tiempos pasados de seminaristas en
Roma y la convivialidad alegre y salesiana de nuestra formación.
Estuvimos casi un centenar de obispos salesianos celebrando nuestra vocación sacerdotal y el llamado
a la jerarquía de la Iglesia en el mundo. Una de las tres claves de salesianidad que heredamos de
nuestro fundador, San Juan Bosco, es el amor y devoción a la Iglesia, y sobre todo al Santo Padre, el
Papa. Existe y ha existido siempre este amor a la Iglesia ya desde tiempos de Don Bosco, el cual envió a
sus hijos a la América latina a evangelizar a los nativos. Uno de sus primeros muchachos, Juan Cagliero,
fue enviado a Argentina de misionero, llegando a ser el primer Cardenal de la congregación.
Don Bosco dejó bien impresa en sus hijos la característica de obediencia y dedicación al Papa y a los
obispos locales. Sus jóvenes son educados en las virtudes humanas, sociales y sobre todo en la lealtad
a las enseñanzas del Evangelio, siguiendo aquéllas que nos dan el Papa y su magisterio de la Iglesia.
Para mí personalmente, pues, fue un gran regalo de Dios y de Don Bosco el poder revivir durante cinco
días la personalidad carismática del fundador en unión con mis hermanos, los obispos salesianos. Todos
nos consideramos evangelizadores en unión con el Papa en 130 países del mundo donde todos estamos
trabajando para el reino de Dios.
¡Qué nuestra Madre, María Auxiliadora, nos lleve de la mano siguiendo el ejemplo del fundador, Don
Bosco, padre y maestro de la juventud!
Publicado el 18 de Junio de 2010
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Hace dos semanas tuve el privilegio de asistir a una
reunión especial de obispos. El Superior General de
los Padres Salesianos, el padre Pascual Chávez, nos
invitó a los obispos que pertenecemos a esta
congregación a una convocatoria en la ciudad de
Turín, Italia. Nos reunimos del 21 de mayo hasta el 25
del mismo mes.
La reunión fue impresionante. La Congregación
Salesiana cuenta con unos 120 obispos dispersos por
todo el mundo. Es la congregación religiosa que más
obispos tiene. Entre ellos se cuentan cardenales de la
Santa Madre Iglesia, arzobispos y obispos. Todos ellos
han sido llamados por el Papa a dirigir diócesis en
muchas naciones del mundo. También en el Vaticano
el Santo Padre tiene como ayudantes especiales a
cardenales y arzobispos salesianos, como por ejemplo
el Secretario de Estado, Cardenal Tarsicio Bertone,
SDB; el archivero-bibliotecario, Cardenal Rafael
Farina; y el arzobispo Ángelo Amato, SDB, prefecto
de la Congregación para las causas de los santos.
Don Bosco