Copyright © 2011 Archdiocese of Boston | All Rights Reserved
Blog Obispo Allué
Monseñor Emilio Simeón Allué, SDB es Obispo
Emérito de la Archidiócesis de Boston y
Vicario Episcopal para el Apostolado Hispano.
Mis buenos hermanos hispanos:

La prensa está llena de reportajes sobre la beatificación del Papa Juan Pablo II. Desde el mismo
Vaticano hasta el más sencillo periódico local de cualquier nación se ha leído en los últimos meses la
noticia de esta beatificación. Por doquiera se ven crónicas y reportajes con fotografías a colores de este
Papa tan querido y popular en todo el mundo.

Es sin duda un evento histórico y trascendental  en la vida misma de la Iglesia Católica con un impacto
singular en todo el mundo. Durante más de 25 años, el Papa Wojtila guió a la Iglesia con sabiduría,
prudencia y determinación. En el momento de su muerte, todo el pueblo de Dios lo consideró y proclamó
SANTO. Su sucesor en la silla de San Pedro, el Papa Benedicto XVI, abrevió el proceso de beatificación
y, tras seguirse los debidos y estrictos pasos de la canonización, Juan Pablo II ha llegado a los altares. El
acto solemne de la beatificación lo efectuará el día 1 de Mayo el mismo Benedicto XVI, en la basílica de
San Pedro de Roma.

Es difícil de imaginar la grandísima alegría y gozo que existe en toda la Iglesia, pues Juan Pablo II ha sido
muy estimado y respetado por millones de católicos y fieles de todos los países durante un cuarto de
siglo. Todos lo hemos conocido. ¡Podemos decir que hemos conocido y vivido con un Santo! Él nos ha
enseñado los caminos del Señor, nos ha enseñado el gozo de ser santos y la alegría de alcanzar a
Cristo.

Por mi parte, yo conservo el recuerdo grato de un contacto personal. En septiembre de 1996 me nombró
obispo auxiliar de Boston, haciéndome responsable de una región de la arquidiócesis y de la pastoral de
sus grupos hispanos.

Los cristianos que la Iglesia declara “santos” o “beatos” (el paso anterior a ser declarados oficialmente
santos) han vivido en esta tierra con nuestras mismas dificultades y retos. Si son santos o beatos lo han
sido no por los títulos u oficios que han ejercido en la vida, sino por la práctica de las virtudes cristianas
llevadas a cabo en grado supremo. Si Juan Pablo II ha alcanzado el honor de ser beatificado por la
Iglesia no ha sido porque fue Papa y sucesor de San Pedro.  Hoy Karol Wojtila es santo porque practicó
las virtudes cristianas en grado heroico, así como todos los santos canonizados han subido a los altares
como ejemplos y modelos de fe, esperanza y caridad.

Juan Pablo II nos ha dado ejemplo de oración ferviente y constante, de amor a la Eucaristía, de fervorosa
devoción a Jesús de la Divina Misericordia, de un amor entrañable a la Madre del Dios y, sobre todo, nos
impulsó a ser testigos del Evangelio por todo el mundo.

Su consigna para cada uno de nosotros permanecerá siempre en el corazón y en las conciencias
humanas:  No tengan miedo. Confíen en el Señor.

¡Beato Juan Pablo II, ruega por nosotros!

+Mons Emilio
Juan Pablo II
Publicado el 25 de Abril de 2011