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Monseñor Emilio Simeón Allué, SDB es Obispo Emérito de la Archidiócesis de Boston y Vicario Episcopal para el Apostolado Hispano.
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La semana pasada, los obispos de este país nos reunimos en conferencia en un hotel de Baltimore. Es
tradicional que los obispos de la nación se reúnan en sesión plenaria para tratar de los asuntos de la
Iglesia nacional y universal. La Conferencia de obispos católicos de los EE.UU. consta de más de
trescientos obispos, incluyendo todos los cardenales, arzobispos metropolitanos, obispos diocesanos y
obispos auxiliares. Una conferencia de esta magnitud necesita muchos espacios para llevar a cabo sus
agendas especiales y conducir sus asambleas, reuniones de regiones y de grupos. Los diversos comités y
grupos de asuntos particulares, así como también las comunicaciones, radio y prensa, etc., necesitan sus
salas de operaciones. Se trata de una reunión anual de mucha envergadura. Otra reunión de obispos
similar a ésta de Noviembre, pero de menos asistencia, se lleva a cabo durante el mes de Junio en un
estado de la parte central en el oeste del país.
Entre estos obispos figuramos nosotros, los obispos hispanos, nativos de un país latino u oriundos de
naciones latinoamericanas. La Iglesia de los EE.UU., desde hace unos años, ha ido nombrando obispos
latinos para la pastoral entre los hispanos. Hoy día contamos con unos 26 obispos hispanos activos y unos
seis retirados o eméritos. En realidad no somos suficientes para la misión pastoral de los millones de
católicos de origen latino que tenemos en nuestro país. La inmigración de católicos y las familias
numerosas de los que residen ya aquí ha aumentado la población latina. Los estados del sur, del sur
oeste, y aún los del norte, están viendo un crecimiento en su población. Estas diócesis colindantes con
países latinos están haciendo frente a los retos que presentan los católicos con programas pastorales,
sociales y de formación religiosa ensu propia lengua. Necesitamos, pues, nuevos líderes en la jerarquía
para dar ímpetu a la pastoral entre los hispanos.
El subcomité de Obispos latinos es muy consciente de las necesidades espirituales de los hispanos, lo
cuales no dejan de sufrir un gran derrame de sus miembros a las iglesias fundamentalistas y pentecostales
que los atraen por donde quiera. También nuestros hermanos hispanos tienen necesidades sociales en
asuntos como inmigración, familia, empleo y vivienda. En otro lugar de nuestra publicación pienso hacer
comentarios más amplios sobre estos temas tan importantes.
Como todos los años, tuve la oportunidad de participar en esta convocatoria episcopal, de donde regresé
con más energía para hacer frente a nuestros problemas de iglesia y de nuestra archidiócesis. En
Baltimore aprobamos una carta pastoral sobre el matrimonio y la vida familiar que trataremos de comentar
en esta publicación. En general, se reafirmaron las bases de una evangelización más efectiva a todos los
niveles, promulgando así mismo directivas pro vida sobre las tecnologías modernas.
En asuntos de la liturgia, la Conferencia aprobó finalmente, después de varios años, la versión en inglés
del Misal Romano, el cual va a ser enviado al Vaticano para la “recognicio” oficial. De interés para los
hispanos, hay que notar que el misal en español único para nuestro país está todavía en proceso. Existe
un misal en español aprobado por Roma que es el de la conferencia episcopal del Ecuador. Se espera
que pronto sean aprobados el de Méjico y el de Colombia, que mejor se pueden relacionar con los latinos
de nuestra nación. Por ahora, nuestro subcomité está trabajando sobre un texto final en español para que
sea aprobado por Roma.
La semana del 14 al 19 de noviembre fue en realidad una semana muy interesante y productiva para la
Iglesia de los EE.UU. y también para los católicos hispano/latinos. Demos gracias a Dios y a la Virgen, que
siempre nos acompaña con su protección maternal.
Publicado el 25 de Noviembre de 2009
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