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Monseñor Emilio Simeón Allué, SDB es Obispo Emérito de la Archidiócesis de Boston y Vicario Episcopal para el Apostolado Hispano.
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Nuestro Centro Pastoral ha vivido un evento muy especial. En el día de la Anunciación del Señor, el 25 de
marzo, se rededicó el memorial de Holocausto representado por el Yom HaShoah Menorah, símbolo de la
destrucción de unos 6 millones de judios en los campos de exterminación hace unos setenta años. Nuestro
Cardenal O’Malley de Boston, el Cardenal Kasper, presidente de la Comisión Pontificia para la relación con
los Judios, presidieron y hablaron en este evento. Estuvieron también presentes representantes de la
comunidad judía de Boston y algunos supervivientes, víctimas de ese horrible Holocausto.
El Papa, Benedicto XVI ha dicho sobre el holocausto: “Este horrendo capítulo de nuestra historia nunca se
debe olvidar.” El Santo Padre también dirigiéndose a los presidentes de Asociaciones Americanas de Judíos
el 12 de febrero del 2009 dijo: “El recuerdo –como se ha dicho correctamente- es ‘memoria futuri’, un aviso
para el futuro, y una llamada a la reconciliación. Recordar es hacer todo lo que está en nuestro poder para
prevenir que tal catástrofe ocurra de nuevo a la familia humana y construir puentes de amistad duradera.”
Con este tono de amistad y diálogo se están llevando adelante las relaciones entre católicos y judios en la
Iglesia y aún aquí mismo en Boston. El Cardenal Kasper trajo a este evento tan histórico para la
arquidiócesis, el mensaje animador y concreto del Papa para toda la Iglesia.
El monumento del Menorah es muy significativo para los católicos de Boston. Hemos tenido siempre buenas
relaciones de hermandad y diálogo con los hermanos judíos. Ellos fueron el Pueblo escogido por Dios para
realizar su plan de salvación en el Antiguo Testamento. Pero ahora, con la encarnación del Hijo de Dios se
empezó la última etapa de la redención con la persona de Jesucristo el cual por medio de su Iglesia, su
Cuerpo Místico, sigue actuando nuestra redención.
El Menora es un candelabro de siete o nueve velas o candelas que representa la fe de los judios y el estado
de Israel. Es un símbolo tradicional cuyo uso se remonta a la época de los judios en el Antiguo Testamento.
Este candelero o candelabro tiene siete candelas, seis y una en medio (shammes) que sirve para encender
las otras seis. El Menorah también puede tener nueve (ocho y el shammes) durante la festividad del
Hanukkah cuya celebración este año 2009 empezará el día 11 de diciembre.
Este símbolo tan característico de los judíos se identifica con el tema de la luz. Ya en tiempos del profeta
Isaías se lee que se consideraba como simbolo de la nación de Israel que estaba llamada a ser “luz para
todas las naciones”.
En los nuevos tiempos de la época cristiana Jesucristo encarna esta LUZ que nos guía y nos da la vida. El
viejo Simeón proclamó en el templo al Niño Jesús “luz para iluminar a todos los pueblos” (Lucas 2:32). El
mismo Jesucristo se identificó como la verdadera luz: “Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no camina en
las tinieblas sino que tendrá luz y vida” (Juan 8:12).
Si queremos encontrar una base sólida de hermandad y diálogo tenemos que ir a la misma LUZ que es
Jesucristo. Ahi encontramos el caminar del amor y de la vida.
Publicado el 26 de Marzo de 2009
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