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Hispanic Apostolate of Boston
Blog de Monseñor Allué
Monseñor Emilio Simeón Allué, SDB es Obispo Emérito de la Archidiócesis de Boston y Vicario Episcopal para el Apostolado Hispano.
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Apostolado Hispano
de Boston
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la Gaceta Católica Hispana de la Archidiócesis de Boston
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Juan Pablo II Publicado el 25 de Abril de 2011
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Mis buenos hermanos hispanos:
La prensa está llena de reportajes sobre la beatificación del Papa Juan Pablo II. Desde el mismo Vaticano
hasta el más sencillo periódico local de cualquier nación se ha leído en los últimos meses la noticia de esta
beatificación. Por doquiera se ven crónicas y reportajes con fotografías a colores de este Papa tan querido y
popular en todo el mundo.
Es sin duda un evento histórico y trascendental en la vida misma de la Iglesia Católica con un impacto
singular en todo el mundo. Durante más de 25 años, el Papa Wojtila guió a la Iglesia con sabiduría, prudencia
y determinación. En el momento de su muerte, todo el pueblo de Dios lo consideró y proclamó SANTO. Su
sucesor en la silla de San Pedro, el Papa Benedicto XVI, abrevió el proceso de beatificación y, tras seguirse
los debidos y estrictos pasos de la canonización, Juan Pablo II ha llegado a los altares. El acto solemne de la
beatificación lo efectuará el día 1 de Mayo el mismo Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro de Roma.
Es difícil de imaginar la grandísima alegría y gozo que existe en toda la Iglesia, pues Juan Pablo II ha sido muy
estimado y respetado por millones de católicos y fieles de todos los países durante un cuarto de siglo. Todos
lo hemos conocido. ¡Podemos decir que hemos conocido y vivido con un Santo! Él nos ha enseñado los
caminos del Señor, nos ha enseñado el gozo de ser santos y la alegría de alcanzar a Cristo.
Por mi parte, yo conservo el recuerdo grato de un contacto personal. En septiembre de 1996 me nombró
obispo auxiliar de Boston, haciéndome responsable de una región de la arquidiócesis y de la pastoral de sus
grupos hispanos.
Los cristianos que la Iglesia declara “santos” o “beatos” (el paso anterior a ser declarados oficialmente
santos) han vivido en esta tierra con nuestras mismas dificultades y retos. Si son santos o beatos lo han sido
no por los títulos u oficios que han ejercido en la vida, sino por la práctica de las virtudes cristianas llevadas a
cabo en grado supremo. Si Juan Pablo II ha alcanzado el honor de ser beatificado por la Iglesia no ha sido
porque fue Papa y sucesor de San Pedro. Hoy Karol Wojtila es santo porque practicó las virtudes cristianas
en grado heroico, así como todos los santos canonizados han subido a los altares como ejemplos y modelos
de fe, esperanza y caridad.
Juan Pablo II nos ha dado ejemplo de oración ferviente y constante, de amor a la Eucaristía, de fervorosa
devoción a Jesús de la Divina Misericordia, de un amor entrañable a la Madre del Dios y, sobre todo, nos
impulsó a ser testigos del Evangelio por todo el mundo.
Su consigna para cada uno de nosotros permanecerá siempre en el corazón y en las conciencias humanas:
No tengan miedo. Confíen en el Señor.
¡Beato Juan Pablo II, ruega por nosotros!
